Oculto
En el croquis siguiente se representan las diferencias claras que existen entre la demolición con agua a alta presión y con martillo neumático (la más extendida actualmente). En ella se resumen gráficamente todas las ventajas que hemos comentado con anterioridad.
La utilización de medios mecánicos son el método más frecuente en los trabajos aplicados sobre hormigón (manuales o sobre maquinaria). Estos dañan la armadura dejándola inservible en muchas ocasiones, además de transmitir vibraciones (porque la demolición no es selectiva) que pueden desembocar en nuevas fisuras estructurales en el hormigón colindante. Es un trabajo muy sucio y lento pudiendo además resultar peligroso para el operario al ser un trabajo lastimoso.
A eso hay que añadir la mala cohesión entre el hormigón nuevo y el antiguo, teniendo, por tanto, menor resistencia al desgaste. Por último, es muy importante resaltar que el resultado final es bastante malo en ocasiones, provocando que las estructuras reparadas tengan menor durabilidad.
Frente a escarificadores y fresadoras, presenta la ventaja de poder profundizar por debajo de la armadura, cosa imposible con estos métodos. El empleo de útiles diamantados es igual de limpio y respetuoso con la estructura, sin embargo presentan limitaciones, ya que para mantener la cohesión se debe mantener la armadura.
A diferencia de los métodos tradicionales, la hidrodemolición no genera microfisuras en el hormigón ni el despegue de las armaduras del interior de la estructura, proporcionando, además, una superficie rugosa de inmejorable adherencia ante cualquier revestimiento posterior.
En el proceso de hidrodemolición, el agua penetra en la superficie y arranca sólo la capa dañada de hormigón, manteniendo el resto de la estructura y el refuerzo intactos. Una vez retirado el hormigón, aparece una superficie rugosa de hormigón en buen estado. Esta superficie debe ser limpiada de escombros y preparada antes de verter el nuevo hormigón, que tendrá una muy buena adherencia con el que permanece.
En el proceso de hidrodemolición, el agua penetra en la superficie y arranca sólo la capa dañada de hormigón, manteniendo el resto de la estructura y el refuerzo intactos. Una vez retirado el hormigón, aparece una superficie rugosa de hormigón en buen estado. Esta superficie debe ser limpiada de escombros y preparada antes de verter el nuevo hormigón, que tendrá una muy buena adherencia con el que permanece.
Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es
Laura Llorente
Equipo de HIDRODEMOLICIÓN









