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27 nov 2014

Hidrodemolición frente a métodos tradicionales de reparación

Oculto

La hidrodemolición es uno de los métodos de reparación más avanzados y con mejores resultados finales de cohesión. Frente a otros métodos, presenta importantes ventajas en cuanto a rapidez, limpieza, coste y seguridad.

En el croquis siguiente se representan las diferencias claras que existen entre la demolición con agua a alta presión y con martillo neumático (la más extendida actualmente). En ella se resumen gráficamente todas las ventajas que hemos comentado con anterioridad.
La utilización de medios mecánicos son el método más frecuente en los trabajos aplicados sobre hormigón (manuales o sobre maquinaria). Estos dañan la armadura dejándola inservible en muchas ocasiones, además de transmitir vibraciones (porque la demolición no es selectiva) que pueden desembocar en nuevas fisuras estructurales en el hormigón colindante. Es un trabajo muy sucio y lento pudiendo además resultar peligroso para el operario al ser un trabajo lastimoso.
A eso hay que añadir la mala cohesión entre el hormigón nuevo y el antiguo, teniendo, por tanto, menor resistencia al desgaste. Por último, es muy importante resaltar que el resultado final es bastante malo en ocasiones, provocando que las estructuras reparadas tengan menor durabilidad. 

Frente a escarificadores y fresadoras, presenta la ventaja de poder profundizar por debajo de la armadura, cosa imposible con estos métodos. El empleo de útiles diamantados es igual de limpio y respetuoso con la estructura, sin embargo presentan limitaciones, ya que para mantener la cohesión se debe mantener la armadura.
A diferencia de los métodos tradicionales, la hidrodemolición no genera microfisuras en el hormigón ni el despegue de las armaduras del interior de la estructura, proporcionando, además, una superficie rugosa de inmejorable adherencia ante cualquier revestimiento posterior.
En el proceso de hidrodemolición, el agua penetra en la superficie y arranca sólo la capa dañada de hormigón, manteniendo el resto de la estructura y el refuerzo intactos. Una vez retirado el hormigón, aparece una superficie rugosa de hormigón en buen estado. Esta superficie debe ser limpiada de escombros y preparada antes de verter el nuevo hormigón, que tendrá una muy buena adherencia con el que permanece.


Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es 


Laura Llorente
Equipo de HIDRODEMOLICIÓN

Tratamiento de las aguas residuales generadas con la hidrodemolición

La hidrodemolición de estructuras de hormigón implica el uso de grandes cantidades de agua a alta presión para demoler el hormigón. Para la hidrodemolición, el agua potable se suministra habitualmente a través de camiones cisterna o hidrantes, consiguiendo un caudal que va desde 2 m3/hora si se trata de medios manuales hasta 12 m3/hora si se emplean medios robotizados.
Además, las bombas de agua de alta presión necesitan agua limpia potable, nunca turbia o agua salada, debido a que las bombas y toberas de agua a alta presión son extremadamente susceptibles al desgaste generado por los materiales abrasivos que pueda contener el agua sucia.


Es por ello que el control de las aguas residuales generadas con la hidrodemolición a menudo es visto como una de las tareas más difíciles debido a las grandes cantidades de agua producidas. Sin embargo, con la planificación previa y la correcta instalación de un sistema de tratamiento de aguas residuales, el agua puede ser tratada adecuadamente. 
Después de la hidrodemolición, las aguas residuales contendrán sólidos en suspensión, que son principalmente partículas de cemento. Esas partículas dan al agua un aspecto blanco lechoso (Sólidos Suspendidos Totales (SST)) y, además, la interacción del agua a alta presión y el hormigón aumenta el pH del agua a un pH altamente alcalino aumentando el pH a 10 - 12, que está por encima del pH normal del agua de aproximadamente 7,2. Por lo tanto, las aguas residuales producidas tras la hidrodemolición deberían ser evacuadas al alcantarillado o al suelo para su absorción y/o evaporación bajo permiso de las autoridades de control, puesto que las aguas residuales no pueden ser vertidas directamente a pantanos, arroyos, ríos o lagos ya que esto sería perjudicial para el medio ambiente (pH 6 a 9). 

Para reducir los niveles de pH y que el agua pueda ser vertida sin ningún tipo de problema, éstas se llevan inicialmente, mediante camión de vacío en vía seca, a unos tanques o estanques para reducir los sólidos en suspensión. Las partículas, al ser más pesadas que el agua, se depositan rápidamente en el fondo del tanque, permitiendo que el agua quede en reposo. Esto también se logra al pasar el agua a través de una serie de barreras que están forradas con un tejido de filtrado. 
Así mismo, para lograr la reducción del pH es necesaria la introducción de ácido, CO2 u otros materiales, al igual que la adición de floculantes puede ayudar en la reducción de sólidos en suspensión.

1. Etapa 1: Ajuste del pH
Hay dos métodos de ajuste de pH, siendo estos: el ácido mineral (normalmente sulfúrico o clorhídrico) o el dióxido de carbono. El uso de dióxido de carbono tiene mayores ventajas sobre el ácido mineral, como son:

El dióxido de carbono es mucho más seguro y más fácil de manejar y almacenar.
No hay riesgo de exposición de los operadores a las quemaduras de ácido.

2. Etapa 2: Eliminación de partículas
Esta unidad tiene una capacidad de flujo máxima de alrededor de 100 m3/h (28 litros/segundo), pero en general se operan en rangos de entre 1 a 50 m3/hr, eliminando del 90 al 100% de las partículas de arena y finos.

A partir de este punto, el agua se puede reciclar a mayor nivel, dependiendo de su uso previsto, pudiéndose tratar en cualquier estación depuradora de aguas residuales (EDAR).


Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es 



Laura Llorente
Equipo de HIDRODEMOLICIÓN

9 oct 2013

Los efectos de las técnicas de impactos mecánicos

Los métodos mecánicos, tales como pistoletes, martillos hidráulicos, martillos neumáticos y fresadoras, rompen el hormigón al impactar contra la superficie. Estos procedimientos aplastan la superficie, fracturan y dividen el árido grueso, creando micro-fracturas en la estructura. La ventaja de los martillos es, aparentemente, el bajo coste que supone el proceso, pero en realidad estas reparaciones aumentan exponencialmente los daños a la estructura y los riesgos de que se colapse. Como resultado, la capacidad del soporte fracturado para proporcionar una unión duradera con el material de reparación se ve comprometida, lo que requiere un segundo paso de preparación de la superficie para eliminar la región dañada.
Por otra parte, los métodos de impacto pueden dañar la armadura, dejándolas retorcidas, y elementos metálicos embebidos tales como conductos, postes y conectores, etc. Además transmiten vibraciones a través de la armadura, lo que pueden causar más fisuración, deslaminación del soporte, y la pérdida de unión entre la armadura y el hormigón existente.

Otro método de reparación muy habitual es el uso de fresadoras y escarificadoras. Aunque en algunos casos estas máquinas son muy adecuadas (sobre todo cuando se trata de retirar una capa fina de hormigón) hay muchas situaciones en las que su uso no es posible, por ejemplo cuando hay que dejar la armadura vista o retirar hormigón que está detrás de la armadura. En estos casos, las fresadoras pueden romper el soporte y lo que es más grave, arrancar la armadura, lo que obliga a un nuevo refuerzo del tablero.

Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es



El equipo de HIDRODEMOLICIÓN
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La primera empresa de hidrodemolición de España

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