Cualquiera que sea la causa, es fundamental establecer la extensión de los daños y determinar si el hormigón tiene calidad suficiente para justificar la realización de reparaciones en dicha estructura.
Teniendo en cuenta esta información, se seleccionan el tipo y la extensión de las reparaciones a realizar. Este paso es muy importante ya que requiere conocimiento del tema y capacidad profesional de decisión por parte del ingeniero. Si los daños son consecuencia de la exposición moderada de un hormigón que desde el inicio era de calidad inferior, su reemplazo por hormigón de alta calidad debería asegurar resultados duraderos. Por el contrario, si el hormigón eliminado era de buena calidad, el problema se vuelve más complejo. En este caso se necesita un hormigón de alta calidad, o bien modificar las condiciones de exposición.
En la reparación de un hormigón enfermo provocado por la corrosión de la armadura, el problema no se resolverá simplemente reemplazando el hormigón deteriorado y restableciendo el recubrimiento original sobre las armaduras. Todo material dañado o disgregado debe ser retirado hasta la obtención de un paramento consistente, para lo cual debe ser convenientemente tratado. Con tan solo agua a alta presión se consigue eficazmente el saneo de todo el hormigón enfermo, además de la limpieza con agua dulce de la corrosión presente en sus armados. Todo ello, sin causar vibraciones, fisuras y otros daños en el hormigón sano, que conllevarían nuevas intervenciones en un corto espacio de tiempo.
El equipo de HIDRODEMOLICIÓN


El buen trabajo como única fórmula para la prevención de riesgos. ¡Excelente post!
ResponderEliminarEs imprescindible el mantenimiento de las estructuras de hormigón para no llegar a situaciones críticas en las que hay que demoler toda la estructura. Hoy en día sabemos que es dificil por la situación económica que tenemos, pero hay que concienciar de que esto es necesario!!!
EliminarMuchas gracias por tu comentario!