Los océanos son y
van a seguir siendo un lugar muy importante para el desarrollo de la vida
humana en nuestro planeta. El hormigón se presenta como la respuesta más
sostenible y eficiente para la construcción de todo tipo de estructuras
marinas. Después de muchos años de experiencia, el hormigón se puede considerar
la solución con la mejor relación precio y sostenibilidad/durabilidad de todas
las probadas hasta fecha de hoy.
Sin embargo, el
hormigón en contacto con agua de mar sufre un deterioro complejo que combina
efectos químicos y físicos. Los iones que se difunden en el hormigón atacan los
productos de hidratación, facilitan la reacción álcali-agregado, la
cristalización de sales en la zona de mojado y secado, y la corrosión de
armaduras, mientras que también existen procesos puramente físicos como la
erosión de las olas y los objetos flotantes. Varios de estos procesos pueden
ocurrir en forma simultánea provocando un deterioro progresivo difícil de
evitar una vez iniciado y/o de reparar.
La concentración
de sales en el agua de mar resulta muy variable de acuerdo a la localización
geográfica, sin embargo la constitución y proporción relativa de los compuestos
resulta bastante similar. En zonas frías y templadas la concentración resulta
inferior a las zonas cálidas, siendo especialmente alta la concentración salina
en las costas bajas de alta evaporación.
Importancia
del problema
La agresión de
las sales marinas sobre el hormigón no es significativa, generalmente no llegan
a causar degradación que inhabiliten la estructura, como sí ocurre con la
corrosión de las armaduras en el hormigón armado por la acción de los cloruros
del agua del mar. En este caso, el hormigón se dilata y se fractura, la sección
del acero se reduce y pierde resistencia a la tracción y a la fatiga,
generalizándose progresivamente el proceso corrosivo.
En el hormigón
armado en contacto con agua de mar, los sulfatos y los cloruros de calcio,
magnesio y alcalinos, que se encuentran de forma inseparable, pueden penetrar
por porosidad, capilaridad, ósmosis y difusión. Los sulfatos atacan al hormigón
formando compuestos expansivos causantes de fisuración.
La fisuración
ocasionada por los sulfatos facilita la penetración de los cloruros y la
corrosión de la armadura. Los productos expansivos de la corrosión dan lugar a
pérdida de adherencia y la fisuración interna que se suma a la externa
producida por los sulfatos, incrementando y acelerando ambas acciones.
Por lo tanto, el
ambiente marino es muy agresivo para los materiales de construcción que se usan
habitualmente. La presión hidrostática y las temperaturas extremas aceleran los
procesos de deterioro en los materiales. Los grandes temporales de olas son
capaces de destruir/romper fuertes estructuras.
Tipología
estructural
En las
estructuras de hormigón armado expuestas al ambiente marino, la duración tanto
del periodo de iniciación como del de propagación, y consecuentemente el riesgo
de corrosión, está condicionada por el tipo de ambiente marino en el que se
encuentra la estructura:
1) Zona
sumergida
El hormigón que se encuentra permanentemente sumergido por debajo de las
zonas de marea es capaz de proteger las armaduras, pues debido a la débil
concentración de oxígeno en el agua impide la actividad corrosiva del ion
cloruro, en el caso de haberse introducido hasta la armadura.
En algunos elementos sumergidos, que
sobresalen por encima de las zonas de marea alta (como ocurre en los pilotes)
se produce la corrosión en las zonas emergentes por efecto del fenómeno
denominado “macropilas”. Esto se debe al estado de humedad permanente del
hormigón que facilita la corrosión electrolítica. El mecanismo se inicia en la
zona de marea, en una sección de hormigón pobre en cemento (generalmente por
segregación), que bajo la acción del ion cloruro actúa como ánodo, y en la zona
sumergida se constituye el cátodo, con eventual despasivación del acero, sin
corroerse por la falta de oxígeno.
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| Fenómeno de la "macropila" |
La penetración del agua tiene lugar inicialmente por succión capilar y se acelera en razón de la presión hidráulica, por lo que el agua penetra con sustancias disueltas como el cloro y sulfatos.
En estos casos, el comportamiento del hormigón a la corrosión se diferencia según la profundidad en que se encuentra. En las zonas más profundas, la permeabilidad del hormigón disminuye, pues se cierran los poros superficiales.
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Material poroso impermeable Material
poroso permeable
|
Además, el crecimiento de
colonias marinas (incrustaciones) puede ser significativo en algunos tipos de
estructuras. El daño real del hormigón debido al crecimiento de organismos
marinos no es un problema habitual. No obstante, se ha constatado que las algas
pueden aumentar la velocidad de degradación del hormigón, debido posiblemente a
la acción de los ácidos orgánicos y sulfatos producidos en la descomposición de
la vegetación.
Comprende los elementos entre los niveles de marea alta y baja, donde el hormigón está permanentemente húmedo, debido a que la inmersión es cíclica en el lapso de un día.
Los poros se encuentran
saturados, pues, el tiempo de baja marea es reducido y no se produce la
desecación, lo que disminuye el peligro de corrosión, pues el hormigón absorbe agua más rápidamente que la pierde. En esta zona, el agua penetra por succión
capilar, transportando sustancias disueltas pero sin difusión de gases. En el
hormigón comprendido entre mareas, se pueden producir fisuras que adelanten la
corrosión, sea por golpes de impacto o por la acción de las olas.
Se ubica por encima del nivel de la marea alta, propensa a la salpicadura de las olas. Presenta el riego de ciclos alternados de humedificación y secado, de acuerdo a las condiciones de temperatura y humedad del medio, que pueden afectar severamente al hormigón.
En el periodo húmedo, se produce el ingreso del ion cloruro por difusión. En el secado se elimina el agua en exceso, pero el hormigón retiene el cloro, y al repetirse el ciclo sucesivamente, el porcentaje ion cloruro resulta muy elevado.
En esta zona de abundante oxígeno, la corrosión por cloro puede darse conjuntamente con la corrosión por carbonatación.
El hormigón no está en
contacto con el agua del mar, pero recibe las sales procedentes de la brisa
marina y la niebla salina. Puede comprender muchos kilómetros al interior de la
costa dependiendo de las características de los vientos dominantes.
Las construcciones de hormigón ubicadas en
el litoral o alrededores, son propensas a la corrosión por cloro en suspensión
en la atmósfera en forma de microscópicas gotas de agua de mar. En la niebla la
concentración salina de cloruros y sulfatos eventualmente puede ser mayor que
en el agua de mar, debido a la gran dispersión de las gotas y la evaporación
parcial de agua, es especial cuando la temperatura es alta y la humedad
relativa es baja.
En esta zona la corrosión produce fallas
características en el hormigón, como fisuras, grietas y desprendimientos del
revestimiento.
Cualquiera que sea el material de acabado con que se reviste un elemento estructural a flexión (conteniendo hierro) en una situación de ambiente tan desfavorable, debería estar sometido a una labor de inspección y de mantenimiento periódicos. Este criterio no está en la línea con la forma actual de pensar por la que se supone que la duración de los elementos constructivos es ilimitada y de que no necesitan de cuidados posteriores a su puesta en obra.
Las obras
públicas no inspeccionadas habitualmente suelen alcanzar unos niveles de
deterioro importantes antes de ser denunciadas sus anomalías, ya que ello es
realizado por particulares que sólo se sensibilizan cuando el aspecto es
realmente ruinoso. Es por ello que en general no sea posible su reparación y
deba procederse a la reconstrucción del elemento. Sustituir el
hormigón contaminado por cloruros es el método de reparación más empleado.
Las
reparaciones de elementos afectados puntualmente se realizan mediante la
retirada del hormigón fisurado, saneo de armaduras (en el caso de que hayan
sido afectadas), preparación de la superficie y reconstrucción de la pieza
mediante productos de reposición.
Ahí es donde entraría en funcionamiento la hidrodemolición. La hidrodemolición emplea un chorro de agua a alta presión que penetra en el entramado poroso del hormigón generando una alta tensión interna que, aunque se pierda de forma rápida, provoca en la zona más cercana a la superficie estallidos de pequeñas partículas.
Esta técnica demuestra una de sus principales ventajas, la selectividad, ya que una vez calibrados los equipos, logramos extraer todo el hormigón débil o enfermo. Por tanto, realiza una “preselección” entre el hormigón de escasa resistencia y el fuertemente adherido. Por otra parte, al no tener efecto abrasivo no hay posibilidad de desgaste de las armaduras.
Una vez limpia la superficie, observamos la gran calidad del trabajo obtenido, pues tenemos: una superficie muy rugosa, sin fisuraciones, exenta de partículas sueltas, firme y sana. En resumen, un trabajo rápido y de alta calidad que nos ofrece un soporte excelente para recibir cualquier sistema de reparación.
Aquí os mostramos un vídeo en diferentes estructuras donde hemos intervenido
Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es
El equipo de HIDRODEMOLICIÓN
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| Saneo con hidrodemolición |
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| Eliminación de organismos marinos con hidrodemolición |
Una vez limpia la superficie, observamos la gran calidad del trabajo obtenido, pues tenemos: una superficie muy rugosa, sin fisuraciones, exenta de partículas sueltas, firme y sana. En resumen, un trabajo rápido y de alta calidad que nos ofrece un soporte excelente para recibir cualquier sistema de reparación.
Aquí os mostramos un vídeo en diferentes estructuras donde hemos intervenido
Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es
El equipo de HIDRODEMOLICIÓN












Tal y como comentais el tema de las actuaciones en la reparación de hormigón marino, tienen una complejidad enorme debido a su desconocimiento y la creencia de que los elementos que se encuentran en la zona sumergida no sufren mayor deterioro al encontrarse el hormigón en un ambiente "protegido" frente a la corrosión. Sin embargo existen multitud de problemas que se dan en muros de muelles y pantalanes: como los descalces bajo cimentación, fisuracion en bloques, perdida de sección, corrosión de armaduras en el caso de cajones de hormigón armado,etc... que podeis encontrar en la Guía Básica de Gestión de la Conservación en el entorno portuario; existe a su vez una Normativa Noruega nº5 sobre Diseño de Estructuras de Hormigón Bajo el Agua, y que a su vez explica, como repararlos: que os puedo pasar si estais interesados por email (antoniofaura@ibermapei.es)
ResponderEliminarSaludos
Hola Antonio, estamos interesados en eso que comentas, ¿por qué no te pasas por nuestra oficina y así nos traes también las fotos que me prometiste?
ResponderEliminarUn saludo